martes, 24 de febrero de 2009

Castrismo Delenda Est...

Durante más de 2 mil años, occidente ha ido construyendo, lenta y tortuosamente, una forma de entender la política en la cual la pluralidad se encuentra cimentada sobre los pilares de la "Libertad" y la "Igualdad". Lo que ha ido modificándose durante todo este período son los conceptos de "Libertad" y de "Igualdad", el quiénes son libres y el quiénes son iguales, pero la idea de fondo, la Gran Obra de Occidente ha permanecido inmutable bajo las diferentes, y en cierto sentido expansivas e inclusivas, concepciones de estas dos palabras.

Aún apreciamos el concepto de República (la cosa pública) como la forma más funcional de coexistir en sociedad, siendo el todo físico, material, natural, en el cual se manifiesta el Estado, esa totalidad que nos pertenece a todos aquellos que somos ciudadanos. El concepto Republicano ha funcionado tan bien y es tan ampliamente aceptado que hasta las anacrónicas espinillas bolivarianas o castristas la han adoptado evitando de esta manera el tener que crear o definir una nueva realidad política, para ellos la República funciona de maravilla aunque sea solo como colofón, cierre y sepultura de la Libertad.

Este concepto de Cosa Pública ha ido de la mano con lo que fue una brillante idea hace un poco más de 2000 mil años, la democracia. La entrega del poder a las “masas” fue todo un éxito tanto que las “masas” era unos cuantos miles propietarios de esclavos en una pequeña ciudad griega llamada Atenas. Con el paso del tiempo y luego de la opresión feudal-cristiana, Occidente despertó de nuevo al concepto de “igualdad” y trató de revivir la democracia con resultados variados dependiendo de qué tan amplio fuera el concepto de “masas”.

Independientemente de qué tan bien allá funcionado la democracia, y por mi parte tengo mis reservas, esta ha llevado entre sus venas el concepto de Libertad e Igualdad que ha sido la bandera de Occidente durante siglos.

Entonces, si hemos sangrado durante más de 20 siglos por expandir el concepto de Igualdad, si hemos luchado y perecido incontables veces por encender la llama de la Libertad en cada corazón, si hemos levantado ejércitos y arrasado países, si hemos horadado playas, parques y valles combatiendo el totalitarismo y la iniquidad, si combatimos en las Termopilas, en Maratón, en Queronea, en Cartago, en la Galia, en las Fronteras de Germania, en los Campos Cataláunicos, en el Centro de Europa, en Bizancio, en Viena, en los Balcanes, en el Mediterráneo, en el Báltico, en el Atlántico, en el Pacífico, en las Navas de Tolosa, en Stirling Bridge, en París, en la Bastilla, en Waterloo, en las fronteras de Europa, en las trincheras de la Alsacia, en los desiertos de Túnez, en los bosques de las Ardenas, en las llanuras Polacas, en el Invierno Ruso, en Dunkirk, en Normandía, en Italia, en Stalingrado, en Sierra Maestra, si hemos escrito y pintado, construido monumentos perecederos e imperecederos, si hemos esculpido los rostros de la belleza y hemos cargado con la palabra libertad a lo ancho y largo del mundo, si hemos luchado durante más de 25 siglos por estas dos simples palabras, cómo es posible que aún hoy en día apoyemos a aquellos que en nuestro propio corazón les siguen negando a sus ciudadanos hasta la oportunidad para luchar por ellas.

El mayor legado de Occidente a la humanidad son los conceptos de Libertad y de Igualdad. Es sobre esto que se ha desarrollado esa fantasmagórica ilusión llamada Derecho Internacional, es sobre esto que se han iniciado tantas matanzas y tantos sufrimientos, es gracias a esto que hoy en día me puedo sentar frente a este monitor y decir lo que quiero, es gracias a esto que usted que está del otro lado de este monitor puede sentarse a decir lo que quiera (con salvadas excepciones), es gracias a este bagaje histórico que hoy contamos con la calidad moral para señalar con el dedo a aquellos gobiernos que oprimen y torturan, que niegan a sus ciudadanos la oportunidad de disentir, la capacidad de soñar.

Es por esto que tenemos que seguir elevando esa llama que ha formado a toda una civilización, ese fuego que nos ha hecho soñadores y constructores, creadores y luchadores, artistas y políticos, guerreros y sacerdotes, destructores y reconstructores de realidades alternativas y en última instancia positivas, es por esto que de ahora en adelante he de terminar cada escritor con una adaptación de la famosa frase de Catón el Viejo, Castrismo Delenda Est.

No hay comentarios:

Publicar un comentario