jueves, 15 de septiembre de 2011

Cuando se rompe el Contrato Social

Los individuos por medio del Contrato Social renuncian a una serie de prerrogativas naturales y de instintos básicos, como forma indispensable para poder coexistir en sociedad. Los individuos renuncian a la libertad absoluta que se genera en el ambiente pre-social y renuncian a la violencia a cambio de que el Estado, con su monopolio sobre la misma, se encargue de mantener la violencia a un mínimo soportable, castigando a aquellos individuos que rompen este Contrato Social y manteniendo a aquellos que quisieran romperlo a raya por medio de leyes, represión o castigos.

¿Pero qué sucede cuando el Estado falla en su papel de agente protector de los individuos? ¿Qué sucede cuando la renuncia que el individuo hace a favor del Estado no se ve compensada? ¿Qué sucede cuando es el Estado el que falla en el cumplimiento de su parte del Contrato Social?

Antes de las leyes, antes de las constituciones, antes de los códigos filosóficos, religiosos o morales, se encuentran las libertades naturales del ser humano y su instinto de preservación; preservación individual, preservación de la familia, preservación del clan/sociedad, preservación de la especie. ¿Se ve el individuo lanzado de nuevo a un estado natural en el momento en que el Estado rompe con el Contrato Social? ¿Es acaso facultado cada hombre y mujer para defenderse a sí mismo, a su familia, a su clan/sociedad y a su especie?

Bajo el acuerdo socio-político que da formación a las sociedades modernas, en el momento en que el individuo es víctima de algún acto de tipo violento en contra suya o de su familia, este ha de dirigirse hacia las autoridades debidamente establecidas por el Estado, quien se encuentra encargado repito de velar por la seguridad de todos los individuos de la sociedad. Estas autoridades debidamente establecidas y reconocibles inician un proceso de persecución que ha de terminar en la captura del agente anti-social el cual será llevado ante el Poder Judicial el cual cuenta con un cuerpo legislativo surgido del tiempo y la experiencia, el cual ha de castigar (sí, castigar) al agente anti-social por la falta cometida, proveyendo de esta manera un sentido de satisfacción personal al agredido y aún más importante, estableciendo claramente que las conductas anti-sociales no serán toleradas por el Estado.

¿Pero qué ha de hacer el individuo cuando todo este proceso es prácticamente inexistente? ¿Acaso se encuentran facultados los individuos para aplicar la justicia con sus propias manos? Y de hacerlo, ¿se encontrarían entonces estos en un estado de criminalidad? ¿No es acaso la defensa propia, aceptada en occidente? ¿No sería, en caso de que la sociedad imparta justicia, una defensa propia colectiva?

Si el Estado falla a la sociedad y abusa de su poder e instaura una tiranía, el pueblo se ve liberado del Contrato Social y se encuentra facultado a luchar por todos los medios posibles, incluyendo la violencia, para restaurar un Contrato Social que vaya más acorde con sus sueños, aspiraciones, tradición, ideales. Esto es algo plenamente aceptado en Occidente y que ha servido de catalizador y progenitor de varias naciones en todo el mundo. ¿No sucede lo mismo con la aplicación de la Justicia? ¿No debe luchar el individuo por todos los medios a su disposición para restaurar un orden social que vaya de acuerdo a sus aspiraciones de paz y orden social? ¿No es acaso la violencia social otra forma más de tiranía? ¿No es acaso la obligación de los ciudadanos de una República el rebelarse en contra de todas las formas de tiranía?

¿Pueden salir los ciudadanos a tomar la justicia por sus propias manos, linchando, quemando, ejecutando, castrando, amputando y en general castigando a aquellos agentes anti-sociales que amenazan con destruir el delicado equilibrio que sostiene a la sociedad?

¿Con qué calidad podría venir el Estado, luego de haber fallado en su papel de protector de la sociedad, luego de haber demostrado su poco interés en el cumplimiento o la existencia Contrato Social o en cualquier tipo de responsabilidad hacia con los ciudadanos, tratar de impartir “justicia” a favor de los anti-sociales y en contra de los ciudadanos?

Cuando la República, la sociedad, la familia, el individuo se encuentran amenazados por fuerzas mayores a él, este tiene el derecho, la responsabilidad, la obligación de agruparse y luchar por la preservación de sus derechos naturales. Ha de procurar protegerse a sí mismo, a su familia, a su sociedad y a su República por todos los medios que tenga a su disposición. Cuando el Estado falla en su deber, el Contrato Social se ve disuelto y es el individuo el que una vez más se encuentra facultado, obligado a restablecer el orden dentro de su comunidad con el fin último de que la vida en sociedad pueda desarrollarse una vez más de manera pacífica y civilizada.

Porque como ya establecieron nuestros padres fundadores en el acta de declaración de independencia de la República Dominicana “… los hombres no se han reunido en sociedad sino con el objeto de trabajar en su conservación, que han recibido de la Naturaleza el derecho de proponer los medios y de buscarlos a fin de obtener ese resultado, por esa misma razón, semejantes principios los autorizan a ponerse en guardia, a precaverse de todo lo que puede privarlos de tal derecho, cuando la sociedad se halla amenazada.” Estos principios siguen siendo tan validos hoy como lo fueron en 1844.

Entonces sólo queda la pregunta…

¿Qué harán los ciudadanos ahora que el Estado les ha fallado?

7 comentarios:

  1. Nosotros no tenemos padres fundadores...

    Tenemos padres de la patria, que no es lo mismo.

    Gracias.

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  2. sigh... los padres fundadores de un país son aquellos que crean el corpus ideológico sobre el cual este se erige. Hay que salirse de los conceptos precocinados de los libros de sociales.

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  3. No, es un concepto traído de otros lares...

    Me parece un triunfo de la transculturación.

    Gracias.

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  4. La humanidad es en sí misma un triunfo de la transculturación.

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  5. No tomas la idea, el Estado que llama "padres fundadores" no llama padres de la patria a sus principales héroes.

    Pero no estamos interesados en saber como los llama Haiti, ni Angola, ni Somalía...

    Esa es la idea que expreso, Octavio.

    Un placer que te molestes en responderme.

    Gracias.

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  6. Claro que te respondo, no es molestia, es cortesía. Entiendo a medias lo que me planteas. Pero yo personalmente estoy en desacuerdo con toda la idea de los "padres de la patria" Primero porque limita a estos 3 que Lilis y Trujillo decidieron dejando al resto fuera. A mi entender hablar de un grupo de padres fundadores que vaya desde los ideologos pretrinitarios hasta los restauradores sería un poco más acertado, ya que todo el proceso independentista solo se consolida luego de la restauración cuando ya la idea de Nación y República independiente se arraigan en los corazones y las mentes de los habitantes de este lado de la isla. Pero ya eso será algo que lo tendran que decidir los que deciden eso, total yo solo soy un carajo a la vela :D

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  7. Excelente escrito. Me voy con los padres fundadores. No eres un carajo a la vela. Tienes pensamientos politicos muy maduras y correctos.

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